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Yordan Arango

Muchos conceptos y palabras guardan historias fascinantes sobre sus orígenes. La verdad es que no soy curioso acerca de todas. Pero sí que me hice muchas veces la pregunta de cuál sería el origen para el nombre de los meses o de los días de la semana. Todo tiene que ver con la astronomía antigua, es decir con la observación de los objetos celestiales, y la naturaleza cíclica, repetitiva de muchos de ellos. Esta entrada se ha basado en la lectura que he hecho concienzuda y pacientemente del libro “Ideas. Historia intelectual de la humanidad”, de Peter Watson. No pretende dar un punto de vista ni ser original en ningún sentido; sólo pretendo dejar constancia en mi memoria y plasmar en ella estos datos que tanto me divierten (y que espero a usted también).

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Ideas. Historia intelectual de la humanidad, Peter Watson.
Todo comienza donde todo comenzó: Mesopotomia (Irak y Siria en nuestros días). Cuna de la civilización, de las primeras ciudades, de la domesticación, no sólo de animales sino, y más importante aún, de las plantas; inventores (estos sí) de la rueda, y las primeras formas de escritura (el cuneiforme). Y obvio, cómo no, pioneros de la astronomía. Babilonia, la ciudad estado más importanted e Mesopotamia legó mucho de este conocimiento de los astros a diferentes culturas del mundo conocido, entre ellas la griega, la india, la egipcia y la china.

Había una predilección en la antiguedad por la división del tiempo en múltiplos de doce o de treinta, casi en concordancia con la división del año en doce lunaciones (meses) y cada lunación en 30 días, para un total de 360 días. Los egipcios parece haber sido quienes idearon la división del día en 24 horas. En India el día se dividió en 30 muhala, en China en doce shichen y en Babilonia en doce beru; a su vez un beru se dividía en treinta ges y cada ges en sesenta gar. Note lo próximo que es el número 360 al número real de días en un año (365). Entre otros, este también explica el por qué de dividir el círculo y el cielo en 360 partes (grados). Luego, los egipcios reconocieron de manera más exacta que el año tenía 365.25 días.

El sistema sexagesimal (60) babilonio ha sobrevivido hasta nuestros días: una hora tiene 60 minutos (del latín pars minuta prima - primera división pequeña) y un minuto 60 segundos (partes minutae secondae - segunda división pequeña).

Del cómo nombramos los días

No es seguro, pero parece ser que los babilonios fueron los primeros en dividir los meses lunares en períodos de siete días. Y no sólo eso, sino que legaron el sistema para nombrar los días de la semana, cada uno dedicado uno de los siete planetas, incluidos el sol y la luna, que para la época, antes de la teoría heliocéntrica, se creían dos planetas más.

Este sistema parte de la base de ordenar de forma descendente la duración de las órbitas de los planetas (hasta entonces conocidos). Así, tenemos: Saturno (veintinueve años), Júpiter (doce años), Marte (seiscientos ochenta y siete días), el Sol (trescientos sesenta y cinco días), Venus (doscientos veinticuatro días), Mercurio (ochenta y ocho días) y La Luna (veintinueve días). Cuando estos se disponen en dicho orden durante las veinticuatro horas durante siete días, la primera hora de cada día dará el nombre a dicho día. Se puede observar en la siguiente tabla en la que cada hora de cada día sigue el orden establecido de las órbitas:

Hora Día 1 Día 2 Día 3 Día 4 Día 5 Día 6 Día 7
0SaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiterVenus
1JúpiterVenusSaturnoSolLunaMarteMercurio
2MarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSolLuna
3SolLunaMarteMercurioJúpiterVenusSaturno
4VenusSaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiter
5MercurioJúpiterVenusSaturnoSolLunaMarte
6LunaMarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSol
7SaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiterVenus
8JúpiterVenusSaturnoSolLunaMarteMercurio
9MarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSolLuna
10SolLunaMarteMercurioJúpiterVenusSaturno
11VenusSaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiter
12MercurioJúpiterVenusSaturnoSolLunaMarte
13LunaMarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSol
14SaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiterVenus
15JúpiterVenusSaturnoSolLunaMarteMercurio
16MarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSolLuna
17SolLunaMarteMercurioJúpiterVenusSaturno
18VenusSaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiter
19MercurioJúpiterVenusSaturnoSolLunaMarte
20LunaMarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSol
21SaturnoSolLunaMarteMercurioJúpiterVenus
22JúpiterVenusSaturnoSolLunaMarteMercurio
23MarteMercurioJúpiterVenusSaturnoSolLuna

La primera hora del primer día corresponde a Saturno; el segundo día corresponde al Sol; el tercero corresponde a la Luna; el cuarto corresponde a Marte; el quinto corresponde a Mercurio; el sexto corresponde a Júpiter; y el séptimo a Venus. Aunque en nuestra cultura occidental no es usual usar el sábado como el primer día de la semana, debe recordarse que para la cultura judía el primer o último día de la semana sí es el sábado que es cuando se celebra el Shabat, una tradición que pudo heredarse a su retorno de la captura sufrida por parte de los babilonios. Posteriormente, para diferenciarse de la cultura judía, los cristianos adoptaron el domingo como primer día de la semana.

Es fácil ver por qué en inglés se usan las palabras Saturday, Sunday y Monday para los días de Saturno, El Sol y La Luna. Así mismo, resulta evidente el por qué el uso de las palabras castizas de lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado para los días de La Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno.

Del cómo nombramos los meses

Quizás el nombre de los meses no suponga los cálculos complejos que se mencionaron para el sistema de nombrar los días de la semana. Su atractivo radica, en cambio, en los pliegues de la historia. Y en especial de la romana.

Según la leyenda, Rómulo, el fundador de Roma, fue quien instituyó el primer calendario de la ciudad con diez meses, los cuales con mucha probabilidad no conseguían sumar la cantidad exacta de días en un año. Se usaba entonces el concepto de meses y días intercalares, que servían de comodín para ajustar la duración de los años al año solar (similar a como usamos los días adicionales de febrero en los años bisiestos).

Quien introdujo estos conceptos fue el rey Numa, antes de la república. Dispuso otras múltiples medidas en términos del calendario. Por ejemplo, añadió al calendario los meses de febrero y enero (antes de ello, los diez meses existentes empezaban en marzo). Sí! en un principio fue primero febrero que enero. Después de algunas reformas, enero pasó a ser el primer mes del año, debido a que Jano, nombre del dios del cuál proviene ianuarius (January), es el dios de las puertas. Qué mejor símbolo para dar apertura al año.

Numa instituyó además los pontifices, un colegio de funcionarios presidido por el Pontifex Maximus. Esta plaza sería ocupada en el período imperial por el emperador, y a la postre sería el título que se arrogarían los papas como herederos de Roma. Una de sus funciones era la de establecer y supervisar el calendario, es decir, la de decretar los días y meses intercalares, así como los fastos y no-fastos (nefastos).

Es así como llegamos al período del fin de la república con su mayor protagonista: Julio César. César que se había promulgado dictador (i.e. único cónsul) por tiempo indefinido, aprovechó su posición para derogar el uso de meses y días intercalares. Ya no habrían años como el 46 a.C. con 445 días. Reemplazó este “sistema intercalar" por el año solar de 365.25 días, introduciendo además el día adicional cada cuatro años para salvar esa diferencia de 0.25 días cada año (bisiestos).

No es factible saber desde qué tan atrás en el tiempo los meses quinto al décimo correspondían a los números del 5 al 10. Así, septembris (septiembre) aludía al séptimo mes; octobris (octubre) al octavo; novembris (noviembre) al noveno; y decembris (diciembre) al décimo. Quintilis, el quinto mes del año fue reemplazado por el nombre del dictador: julio. Similarmente, sixtilis fue reemplazado por Octavio (Augusto, el primer emperador) en su propio honor, pasando a llamarse Agosto. Marzo se llama así, probablemente en honor al dios Marte, mientras que abril puede provenir de la diosa Afrodita.

Curiosidad

Hemos visto el por qué de tener años bisiestos cada cuatro años. Pero a que no sabías que hay múltiples años que deberían ser bisiestos, pero no lo pueden ser. Si te tomas unos minutos, te darás cuenta que el año 2100 debería ser bisiesto, así como los años 2200, 2300... Pues no lo serán! El motivo es muy parecido al de agregar un día cada cuatro años. Es por ello que existe la regla de que los años centenarios no son bisiestos. Es más, esta regla tiene su excepción, y es que si el número del año es divisible por 400, sí será bisiesto, por ejemplo 2400, 2800...